Ni ETA ni el 11S son historia

Dice Rubalcaba en visita al País Vasco, que ha sido como ir a Cádiz.
Me cuesta creerlo, ya que somos muchos los que estamos más relajados en la “tacita de plata” que en el casco viejo de San Sebastián, aunque nuestro gobierno en desbandada se haya empeñado en venderla en Europa como “Ciudad Europea de la Cultura” en detrimento de ciudades como Córdoba o Zaragoza, que no contaban con el plus del “proceso de paz”.
He podido comprobar y he denunciado en el Parlamento como el jurado, que ha elegido la ciudad vasca, ha decidido su elección, siguiendo un criterio político, es decir, para impulsar ese nuevo escenario sin terrorismo. Es paradójico y triste que hoy en San Sebastián gobiernen quienes durante años han vivido a la sombra del terror y no son otra cosa que el fruto de este. Pero nuestro ex ministro del Interior, hoy candidato nos dice sin vergüenza, ni honor, que dentro de muy poco ni nos acordaremos de los crímenes de ETA.

Creo que Rubalcaba en América, tendría que retirar su candidatura si dijera una frase semejante relacionada con los atentados de Al Qaeda, a pesar de que Bin Laden ya no es una amenaza y los terroristas no logren cometer atentados como los de las Torres Gemelas con la facilidad de entonces cuando los Estados Unidos no eran conscientes de su vulnerabilidad. Los americanos no quieren olvidar los ataques a las torres, porque además de destruir miles de vidas, quisieron acabar con los valores más sagrados para ellos. Los aviones se estrellaron contra su libertad, su patria, su cultura, en fin hicieron añicos sus sueños. Por eso no quieren olvidar, no deben olvidar, como no debemos olvidar nosotros, por mucho que un político oportunista y sin nada mejor que ofrecer, pretenda que no recordemos a las víctimas de ETA, quienes pagaron el precio más alto para que hoy nosotros seamos un poco más libres. Y no puedo dejar de pensar en Primo Levi, quien escribió maravillosas novelas sobre el Holocausto y en todos aquellos que siguen recordando el horror del exterminio nazi contra el pueblo hebreo. Y me pregunto por qué en mi país son tantos los que quieren humillarse ante ETA, cerrando los ojos ante una herida que aún respira, cuando a los americanos diez años le parecen un segundo y los judíos no han olvidado después de más de 60 años y han aprendido a vivir con ese espíritu de supervivencia al que parecen condenados.
No es fatalismo, ni es venganza, ni odio, ni falta de esperanza, ni renuncia ante una reconciliación, ni rechazo a un supuesto final, es simplemente realismo, solidaridad con quienes sufren, sentido del honor, es compasión, es amor por la libertad, por España y por todo aquello por lo que me levanto cada día y creo que merece la pena vivir. No voy a olvidarme de los crímenes de ETA, contra inocentes que tenían toda su vida por delante. Como no voy a olvidar al hijo bombero de mi amigo Lee, que murió salvando vidas en el infierno de ese 11 de Septiembre, y al que su padre le ha dedicado un museo frente a las torres, en el que se respira paz, pero de la verdadera, que solo puede nacer del recuerdo. Quienes tengan la oportunidad, como yo en mi visita a ese emotivo museo, de escuchar la llamada de uno de los pasajeros del avión secuestrado a su mujer, a la que pide que luche por ser feliz, que siga amando, sabiendo que iba a morir en pocos segundos, no podrá jamás olvidar, ni querrá. Como tampoco olvidaré lo que vi en Austhwitz donde los barracones donde se amasaban los judíos nos recuerdan que no podemos caer en la cómoda tentación de abandonarnos al olvido.

No señor Rubalcaba, ni usted, ni nadie puede obligarnos a olvidar lo inolvidable. Y yo sé bien que detrás de cada crimen de ETA hay una historia, que para muchos españoles se escribe con mayúscula y a mí me han enseñado que los pueblos no deben olvidar su Historia si no quieren volver a cometer los mismos errores.

Comentarios  

Publicado el
22 Sep, 2011
Escrito por
He leído este artículo en la tribuna abierta de ABC hace un par de semanas. Hoy voy a remitir este enlace a un montón de amigos porque me siento orgulloso de que Teresa represente a España y a los principios básicos de nuestro Estado de Derecho en el Parlamento Europeo.

Todo mi apoyo y mis felecitaciones siempre.

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