Las carcajadas de De Juana

Saber no sabemos dónde está De Juana Chaos pero sus carcajadas se oyen por toda España. Y al final tuvo razón cuando escribió en 1998 contemplando a mi familia destrozada tras el asesinato de mi hermano y su mujer, que “nuestras lágrimas eran su risa y que acabaría a carcajada limpia”.

Este terrorista que asesinó a 25 personas, que se dice pronto, no ha parado nunca de reírse de sus víctimas. ¿O acaso cumplir menos de un año por cada asesinato no es una burla? Como lo es reducir condena por estudiar enfermería y no sé que otras invenciones más, que creo que quien desde la cárcel se dedicaba a festejar las acciones de ETA y a dejar constancia de ello en cartas de una crueldad absoluta, no estudiaba. En ese caso la Universidad del País Vasco con sus títulos especiales para terroristas ayudo a De Juana a reírse más a gusto.¿Ustedes ven a De Juana con esa cara de matón descontando días por buena conducta? Yo a ese tío, que pedía champán y langostinos para brindar por los crímenes de ETA no le regalaba ni media hora de libertad, sino que por cada gesto de prepotencia suyo, a los que los etarras nos tienen bien acostumbrados, le sumaba cinco años de condena, veríamos cómo durante el siguiente asesinato no pedía ni agua. Pero no, el se reía de todos nosotros porque sabía que siempre habría algún Presidente de Gobierno estúpido e ideológicamente confundido que le llamaría hombre de paz y algún ministro inteligente y sin escrúpulos que le sacaría de la cárcel por motivos humanitarios. Y él aún con fuerzas por sus bien controladas huelgas de hambre seguía riéndose.

No conseguimos, los que le hubiéramos dejado en la cárcel de por vida si estuviera en nuestra mano, cambiar la Justicia y volver retroactiva la doctrina Parot, que se extendiera su condena y con la rabia mal contenida y los ojos llenos de lágrimas vimos a De Juana Chaos, repito, el terrorista que asesino a 25 personas, abandonar la cárcel entre los vítores de sus seguidores, quienes leyeron una carta suya en la que seguía animando a continuar en la lucha en la que siempre creyó, y que tanto dolor ha traído a mi amada España.

La Justicia española lo reclamó y él desde Irlanda continuó riéndose con sus amigos del IRA, quienes intentaron convertirlo en taxista, lo cual no le hizo ninguna gracia a Willie Frazer responsable de una asociación de víctimas irlandesa, por lo cual denunció que el presunto chófer, que se había burlado de todos, tenía un pequeño problema para conducir un taxi ya que veinticinco crímenes no era una buena carta de presentación.

Ya sabemos cómo se las gasta este asesino mal encarado y cuando no logró reírse a gusto de los tribunales irlandeses, a pesar de los potentes abogados que lo defendían, De Juana Chaos se pensaría, yo no espero alegaciones ni vainas, pies para que os quiero, y a reírse a otra parte. No le veo yo acudiendo diariamente a firmar a una comisaría, la mansedumbre no acompaña a los terroristas de ese calibre. Su sitio debería ser la cárcel, ni libertad vigilada, ni pulsera electrónica, ni medias tintas, porque quien es capaz de matar a veinticinco personas, la mayoría apenas de veinte años, ni va a reinsertarse, ni a arrepentirse, ni a formar parte de ninguna sociedad. Yo conozco a este individuo, lo observo desde hace muchos años y jamás vi una cara más ruin. Ahora estará riéndose rodeado de sus amigos, esos que dicen que es un perseguido político y que orquestarán campañas internacionales en Europa y allá donde puedan para apoyarlo.

¿Pero cómo se puede apoyar a un ser tan despreciable que lleva años riéndose de sus víctimas? Es muy fácil, son pocos los que conocen el verdadero rostro de las madres de los jóvenes que el terrorista asesino, prefieren oír las carcajadas de De Juana Chaos que el llanto desgarrado de quienes perdieron la carne de su carne. Hoy somos muchos los que oímos las risas de los terroristas, que son liberados ante nuestro estupor e indignación. Y el espectáculo acaba de empezar, las carcajadas de todos ellos se oirán en un futuro próximo por toda España, cuando estos miserables empiecen a abandonar las cárceles y no dejarán oír los lloros de sus víctimas que impotentes y sin fuerzas volverán sus ojos hacia los españoles de bien para que frenen la vergüenza y la crueldad de negociar políticamente con la sangre de sus seres queridos, asesinados por España y por la libertad de todos los que con nuestro sacrificio construimos este gran país. Yo confío en que al coro de risas de los terroristas, de sus cómplices y simpatizantes, de sus amigos y de los gobernantes que intentarán hacernos creer de nuevo que nos están trayendo la paz, no se sumen la gran mayoría de mis compatriotas y que las víctimas del terrorismo sepamos que el pueblo español es decente y apoya a sus víctimas y no a los criminales.

España no permitirá que se oigan las carcajadas ni de De Chaos, ni de ninguno de ellos, si se quieren reír, que lo hagan pero en la cárcel que es donde tienen que estar, quizás si supieran que nunca saldrían de ella, se les borraría hasta la sonrisa.

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