Trece años sin Alberto y Ascen
Un muro formado por cajas de cartón, con dibujos, palabras y los nombres de las 1.200 víctimas del terrorismo, levantado por 600 estudiantes, enseña en la Universidad a no olvidar y a ir contra la violencia.
Artículo publicado en "ABC", edición Sevilla, 30/01/2011.
Por Aurora Flórez
Una persona contempla sentada, en la mañana de ayer, el Muro del Recuerdo levantado por los estudiantes, en recuerdo de las víctimas
Cuando ETA asesinó a Alberto Jiménez-Becerril y a su esposa, Ascensión García Ortiz, hace hoy trece años, Antonio, Marta y Ana tenían tres años y eran ajenos al mazazo que sufrió Sevilla. Hoy forman parte del grupo de 600 estudiantes que han tomado conciencia de la lacra del terrorismo merced a la iniciativa de la Fundación que lleva el nombre del concejal popular levantando un Muro del Recuerdo en la Universidad, en donde más de 1.500 cajas con dibujos, leyendas y nombres recuerdan y homenajean las víctimas del terrorismo para que no se pierda su memoria.
Con 16 años, Antonio Javier Luque, Marta Colmenero y Ana Moreno, de primero de Bachillerato del San Francisco de Paula, donde Alberto estudió COU, tienen meridianamente claro el concepto de terrorismo, que «todas las manifestaciones que conllevan violencia pierden fundamento y razón», que la tregua es otra maniobra más, y saben, como dice Marta, que la lacra por excelencia de España es el terrorismo de ETA, que España debe estar unida, porque pueden matar a uno, a veinte, pero no a 49 millones de personas»
Evidentemente, no recuerdan aquel día en que un pistolero disparó a quemarropa contra Alberto y Ascen en la calle Don Remondo cuando volvían de cenar con unos amigos en el Barrio de Santa Cruz, dejando huérfanos a tres niños pequeños. Ahora sí lo han rememorado con la proximidad del conocimiento de los hechos, tanto que Ana piensa que «hay que enseñar a los niños desde pequeños qué es ETA y recuperar la memoria de los asesinatos».
En el Rectorado y la Facultad de Filología las cajas de cartón han ido formando un muro con manos y palomas blancas, símbolos de la paz, nombres de más de 1.200 víctimas de ETA, Grapo y el 11-M, frases y palabras que aluden a la falta de argumentos, de rechazo la cobardía, a la violencia como forma política de lucha, al respeto, al amor, a la solidaridad, la tolerancia... Montaban sus cajas también los alumnos de Educación Infantil y de Integración Social del IES Salvador Távora. Vanesa Cano, Ana Hernando, Gloria Balbuena, María Moreno, Sandra Olmo, Rocío Toro o Carolina Hurtado, de alrededor de 20 años, tampoco pueden remontarse con plena memoria a aquella fecha de sangre en los anales de Sevilla. Sí rememoran la conmoción del crimen de Miguel Ángel Blanco, y sí han tomado contacto, desde sus distintas ideas políticas, con la certeza de que no debe haber diferencias ideológicas frente al terrorismo. El consenso social, el diálogo, la tranquilidad y la paciencia están en sus palabras frente a la violencia del terrorismo.
Fondo y forma
Es el fondo y la forma de ese muro, que permanecerá levantado hasta el 4 de febrero, como un hito casi pedagógico para no olvidar. Desde los más jóvenes a los mayores han llevado este concepto en su participación en la confección de este homenaje, como Estefanía Sigüenza, de 26 años, estudiante de Relaciones Laborales, de la Residencia Flora Tristán: «el muro es para no olvidar, para no repetir y para no perder la memoria de las víctimas», acordándose de aquel día del asesinato de Alberto y Ascen, de aquel «movimiento en Sevilla, de la inquietud y la intranquilidad» que recorrió la ciudad, como un escalofrío que nunca olvidará Soledad Becerril, alcaldesa de Sevilla cuando asesinaron a Alberto y Ascen. Hoy, como todos los años, estará presente en los actos de homenaje su honor, porque «siguen vivos en mi recuerdo y quiero que todos los sevillanos recuerden su entrega y contribución a la ciudad como servidores públicos ejemplares». Expresa especial afán en que en «Sevilla se recuerde la contribución de todas las víctimas, especialmente de estos sevillanos, que contribuyeron al bien de la ciudad».
Nunca dejará la política popular de valorar a aquel joven concejal de «gran vocación política», que fue su amigo, su compañero de partido , su teniente de alcalde, su delegado de Hacienda, su mano derecha, un auténtico pilar de su Gobierno, que «hubiera seguido ocupando cargos públicos con total entrega, haciendo un magnífico papel y dando excelentes servicios».
Mientras alaba el trabajo de los jóvenes en el muro —«homenaje a las víctimas y hacia sus familias, que tanto han sufrido»— Soledad Becerril insiste: «Antes de pretender presentarse a ninguna elección, ETA tiene que disolverse, dejar las armas y pedir perdón».
La inquietud por los valores y la trasmisión del concepto de justicia, de paz, de rechazo a la violencia, la implicación en la importancia de recordar a las víctimas ha llegado a los alumnos de los centros educativos participantes, de Bachillerato y Universitarios, además de otras entidades que han participado en poner su ladrillo en el muro. Así lo capta el gerente de la Fundación Jiménez-Becerril, Jesús de la Lama, quien resalta la «intensidad del sentimiento de los estudiantes, con edades a las que el terrorismo ha cogido de refilón, jóvenes que, aunque han vivido el 11-M, no han conocido el goteo de los años del plomo. Su proceso de acercamiento a esta realidad es impresionante».
Hoy es 30 de enero. Sevilla volverá a situar en la esquina de la calle Don Remondo un recuerdo para aquel joven matrimonio, asesinado a traición, sin defensa, a bocajarro.
Actos de homenaje en el aniversario
Hoy habrá diversos actos de homenaje a Alberto Jiménez-Becerril y Ascensión García Ortiz. A las 10.30 h., la familia del concejal asesinado visitará el cementerio. A las 11.30 h., el Hotel NH Convenciones acogerá un acto de recuerdo del PP. A las 17 horas, el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, presidirá la misa con motivo del decimotercero aniversario del asesinato en la Catedral. Tras ella, familiares y autoridades irán a la calle Don Remondo.
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